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LOS FENÓMENOS DE RESONANCIA
Y SINTONÍA EN COLECTORES Con este artículo se pretende, de un modo sencillo,
aclarar qué es y en qué consisten los fenómenos de resonancia en colector
(de amplia aplicación en muchos campos de la técnica) y que, salvo para
unos pocos, constituyen un misterio oscuro difícil de comprender. Durante el funcionamiento del motor, en el interior de los conductos
de admisión y escape se producen fenómenos pulsatorios derivados del
carácter cíclico de las fases de admisión y escape. Estas pulsaciones
generan ondas de presión que viajan a lo largo del conducto y se reflejan
en los extremos del mismo regresando al lugar de origen en forma de
ondas de depresión o viceversa. Dada naturaleza ondulatoria de estas oscilaciones, presentan máximos
y mínimos de amplitud donde la perturbación se hace más fuerte o más
débil. Sincronizando, o más correctamente sintonizando, estos máximos
con los momentos de apertura o cierre de las válvulas se pueden lograr
importantes incrementos del rendimiento volumétrico del motor al proporcionar
a éste cierta sobrealimentación natural, que bien puede suponer, en
ocasiones, hasta más de 0.3 bar. Todo esto es mucho más evidente en los motores de 2 tiempo, carentes
de válvulas que controlen los flujos, y en donde son las ondas de presión
y depresión las que se encargan de “abrir” o “cerrar” el paso de la
corriente de gas, después de ser convenientemente moduladas en el cono,
panza y contracono del escape. Imagínese la ventaja que puede suponer tener una sobrepresión de esta
magnitud “empujando” en el momento de abrir la válvula de admisión.
Valga la analogía de crear una ola en una bañera con una compuerta grande
en uno de los extremos y abrir ésta cuando la cresta de la ola está
a punto de chocar contra ella: ¡sin duda se vaciará una gran cantidad
de agua en muy poco tiempo!. Es importante notar que las ventajas que proporciona sintonizar la
distribución con las ondas de presión generadas tanto en admisión como
en escape sólo son aprovechables en un estrecho régimen de giro del
motor dado que la variación de la velocidad del sonido en cada parte
es despreciable en comparación con la de régimen de giro para un motor
convencional y sólo depende de la temperatura y del medio por donde
viaja. Sin embargo resulta de máxima utilidad en el diseño de distribuciones
para motores que funcionan en régimen estacionario (cogeneración, grupos
electrógenos) o en un margen muy estrecho de revoluciones (motores de
competición). En el siguiente gráfico se muestra la evolución de presiones
en admisión, escape y cilindro en un motor en el que el diseño de válvulas,
colectores y distribución es adecuado.
Observando con atención el gráfico se puede apreciar
lo acertado de los puntos de adelanto y retraso de la distribución para
este régimen concreto. La apertura de escape (EO) permite que la presión en el cilindro se
haya reducido hasta unos 3 bares en el PMI
lo cual reduce enormemente le trabajo de bombeo que debe realizar
el pistón en la carrera ascendente. Antes de que se cierre el escape,
comienza la apertura de admisión (IO) dando comienzo al cruce de válvulas.
En este sector se puede apreciar como la presión de admisión supera
la de escape, estableciendo una corriente favorable al barrido del cilindro,
expulsando gases y facilitando la entrada de mezcla fresca. Esta circunstancia
ha de aprovecharse hasta que la onda de escape reflejada produzca a
la salida del cilindro una presión mayor que la de entrada de la corriente
de admisión lo cual perjudicaría enormemente el rendimiento volumétrico.
Antes de este momento es necesario aislar la admisión del escape cerrando
éste (EC) mientras la admisión continúa llenando el cilindro hasta bien
entrada la carrera de compresión, aprovechando la alta presión (hasta
1.5 bar) generada por los pulsos en el colector: es el momento de cerrar
la admisión (IC) y permitir la compresión de la mezcla en un nuevo ciclo. Sin embargo dado que, como ya se ha explicado, esta sintonía entre
presiones y distribución sólo es posible en un estrecho margen de velocidad del motor, si ésta aumenta o disminuye
apreciablemente, este efecto dejará de ser tan beneficioso o incluso
puede ser perjudicial para el rendimiento volumétrico. A continuación
se muestra la evolución de presiones para el mismo motor girando 3000
rpm por debajo del régimen anterior (7500 rpm):
Dado que, tal y como se ha apuntado anteriormente, la
velocidad del sonido no varía notablemente con la velocidad del motor,
este descenso de revoluciones hace que los momentos de distribución
“lleguen tarde” a su cita con las ondas. Esta circunstancia provoca
que, durante el cruce de válvulas, el gradiente de presión entre admisión
y escape sea muy pequeño y que, apenas superado el PMS, la presión en
el escape ya supere claramente la correspondiente al cilindro y colector
de admisión. Probablemente se producirá retorno de mezcla a la admisión
o, con toda seguridad, se detendrá la corriente entrante durante este
período. La situación antes del cierre de la válvula de admisión es
similar: se queda muy retrasada respecto al pulso de presión y en ese
momento la presión en el colector es apenas la atmosférica de modo que
si la energía cinética de la mezcla no compensa este efecto negativo,
tendremos inversión de flujo y, de nuevo, retornos de mezcla. Aprovechando los gráficos anteriores también es posible obtener una
lectura común positiva : si bien la distribución ensayada no es la más
apropiada para regímenes moderados, sí es cierto que el diseño de válvulas
y colectores es muy adecuado y brillante mostrando muy poca restricción
a los flujos del motor. En el escape, una vez abierta la válvula, en
seguida se igualan las presiones de cilindro y colector y lo mismo ocurre
durante la fase de admisión con ambos diagramas prácticamente superpuestos.
Ramón Rey. Ingeniero de D+D
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